El día que AMLO le dió una lección a Enrique Krauze

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Hace poco más de cinco años, el “historiador” Enrique Krauze publicaba una columna en el diario Reforma sobre el gobierno de Porfirio Díaz.

Temerariamente, Kauze afirmaba que Porfirio Díaz no era el mayor asesino en la historia de nuestro país.

“Por lo que hace a su saldo de sangre, Porfirio Díaz no fue, ni remotamente, el mayor asesino de nuestra historia. Los crímenes que refieren J. K. Turner y otros críticos (Valle Nacional, “Mátalos en caliente”, Río Bravo, Tomóchic) son ciertos y deplorables, pero la medalla de oro en esa práctica no la tiene Porfirio Díaz sino el otro Díaz de nuestra historia reciente (Ordaz), varios caudillos de la Revolución y los presidentes sonorenses. Frente a la matanza de chinos en Torreón, las barbaridades de Villa, los fusilamientos de todas las facciones, la Cristiada, Topilejo y Tlatelolco, Porfirio Díaz fue, casi, una alma de la caridad.”

Krauze minimizaba las grandes matanzas ocurridas durante la dictadura de Díaz.

El ahora presidente, Andrés Manuel López Obrador, contestó a Krauze, dándole una clase no solo de historia, sino de humanismo.

“Es lamentable que un historiador como Krauze olvide, ni lo menciona, el exterminio de yaquis y mayas durante el porfiriato, con el infame y descarado propósito de arrebatarles sus tierras y sus aguas” señalaba AMLO en aque entonces.

Es notorio cómo quien se hace llamar “historiador” no cuenta las versiones completas omitiendo importantes detalles queriendo limpiar la cara a ciertos personajes históricos, pero también llenar de lodo a otros, como en este caso, a Villa.

Pero AMLO le recordaría las masacres cometidas durante el porfiriato y el nefasto propósito detrás de cada una de ellas.

Es lamentable que un historiador como Krauze olvide, ni lo menciona, el exterminio de yaquis y mayas durante el porfiriato, con el infame y descarado propósito de arrebatarles sus tierras y sus aguas”.

“El gobernador de Sonora de aquel entonces, Luis E. Torres, reconoció que habían muerto en la guerra contra los yaquis quince mil indígenas, sin considerar a las miles de familias deportadas para trabajar como esclavos en las haciendas azucareras, tabacaleras y henequeneras del sureste”.

Y bien lo señaló en su momento el presidente, Enrique Krauze pierde la parcialidad por su “vocación conservadora”.

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