Respuesta de un mexicano al Cardenal Leonardo Sandri

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Respetado Cardenal Leonardo Sandri:

Me presento, soy uno de tantos mexicanos que hemos notado la desigualdad socioeconómica en el país. Sinceramente espero que su estado de salud sea inmejorable ¿Todo bien en su vida de lujos y pocas preocupaciones?

El motivo de mi misiva es hacer ciertas aclaraciones al discurso que usted dirigió ayer a los mexicanos durante los festejos de los 200 años de la consumación de la Independencia.

Tiene razón en decir que la historia de México es apasionante, y debo agregar, que llena de momentos que no queremos repetir.

Permítame hacerle una primera precisión: el cambio que se está sucediendo en México, lejos de lo que usted afirmó, es un cambio pacífico.

Durante años tuvimos gobiernos violentos, y ustedes se caracterizaron por callar.

Algunas palabras de las que usted pronunció ayer las hemos escuchado, pero no en la Biblia, que es en la que usted debería basarse al dirigirse a la gente.

Su discurso es muy parecido al pronunciado por la derecha mexicana, específicamente por su patrocinador, Claudio X González. Tal vez el de usted fue dictado y auspiciado por él, no lo sé.

Hablar de divisionismo es muy osado de su parte, sobre todo cuando la iglesia, desde hace siglos. ha sido comparsa de ricos y poderosos.

Es bien sabido, Cardenal, que por una abundante limosna los millonarios y los políticos limpian sus culpas. El infierno es solo para los pobres.

Otro punto que me pareció interesante es el de las disculpas. Efectivamente, la iglesia ha pedido perdón por los excesos cometidos durante la conquista, pero también es necesario que lo hagan por omisión.

Tal vez se pregunte ¿Por omisión? Si, por no hacer nada para poner un alto a los excesos que desde el poder se dieron en sexenios pasados.

Fuera máscaras, o mejor dicho, sotanas, Cardenal. Ustedes, escudándose en la fe, siempre se han aprovechado de la ignorancia del pueblo, amasando enormes fortunas.

México es un país que poco a poco va tomando un mejor rumbo gracias a la Cuarta Transformación y al presidente.

Por si usted no lo sabe, hay países menos afortunados por los que la iglesia y su inmensa fortuna, podrían hacer mucho.

Me despido de usted, esperando sinceramente que reflexione en mis palabras.

Un mexicano consciente.

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