Los “Alfredo Adame” de la política mexicana

Si pensaban que el caso del candidato Alfredo Adame era único y extraordinario, lamento decirles que no es así.

En muchos distritos, y sobre todo, en los que pertenecen a colonias marginadas, este hecho se da más de lo que se imaginan.

Los factores para que esto se dé pueden ser muy diversos, por ejemplo, impulsar a un candidato de un partido de renombre llegando a un acuerdo con los dirigentes de un partido más pequeño para que su candidato sea alguien poco (o nada) conocido, solo para que el primero obtenga un mayor número de votos y no “le hagan sombra”

Y se preguntarán ¿Qué gana la persona que acepta ser candidato, si sabe de antemano que no ganará?

La respuesta es sencilla, percibir de 10 a 20 mil pesos (tal vez un poco más, dependiendo el partido) por uno o dos meses de campaña, que consistirá en salir a tocar puertas de vez en cuando, solo para disimular la situación, pero eso sí, con propaganda basura en mano, para que quede constancia.

De hecho, muchos de esos partidos pequeños o de reciente creación contratan brigadistas para la campaña con promesas de pago que nunca llegan.

De la falta de pago a brigadistas y de la propaganda basura es de donde proviene el principal desvío de recursos por parte de los partidos políticos, que se aprovechan de la necesidad de trabajar de la gente en las colonias marginadas.

Alfredo Adame puede servirnos para muchos malos ejemplos: es el claro ejemplo del político de ocasión, del político desviador de recursos, y del político que solo sirve para llenar la boleta electoral y no hacerle sombra a otros, porque no portan nada. 

Reflexionen un poco y verán que su distrito electoral también a tenido un “Alfredo Adame”

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